San Mamés recordó el pasado 22 de agosto a uno de sus grandes porteros. José Ángel Iribar, el hombre que tomó su relevo bajo los palos del Athletic, salió al césped portando la camiseta con el número 1 de Carmelo Cedrún. Una imagen cargada de simbolismo para despedir a una leyenda cuya historia había comenzado muchos años antes, muy cerca de aquí.
Carmelo Cedrún falleció el pasado 6 de julio a los 95 años. Para el Athletic se marchaba uno de los grandes guardametas de su historia. Para Amorebieta-Etxano, además, desaparecía uno de aquellos nombres que permiten conectar la historia del fútbol profesional con la del campo de Urritxe.
Porque antes que el Athletic estuvo el Amorebieta.
Cedrún nació el 6 de diciembre de 1930. Él mismo solía precisar su origen: había nacido en Orobio, entonces perteneciente a Etxano, en un entorno de caseríos y en una época en la que imaginar una carrera profesional en el fútbol quedaba muy lejos para casi cualquier joven de la zona.
En 1948 llegó al primer equipo de la SD Amorebieta. Era un joven corpulento que jugaba bajo palos y que tardó muy poco en llamar la atención. Solo permaneció una temporada en Urritxe. Oviedo y Valladolid se interesaron por él, pero finalmente fue el Athletic quien se lo llevó a Lezama.
Aquel salto cambiaría su vida.

Cedrún debutó con el Athletic el 15 de abril de 1951, precisamente frente al Sevilla, y terminó defendiendo la portería rojiblanca durante catorce temporadas y 404 partidos oficiales. Ganó una Liga, tres Copas y una Copa Eva Duarte y formó parte de uno de los equipos más recordados de la historia del club: los míticos Once Aldeanos, que en 1958 derrotaron en el Santiago Bernabéu al poderoso Real Madrid campeón de Europa.
También llegó a la selección española. Debutó como internacional en 1954 y ocho años después participó en el Mundial de Chile de 1962, donde fue titular en los dos primeros partidos. Durante décadas mantuvo además un récord extraordinario: 132 encuentros consecutivos de Liga con el Athletic, una marca que permaneció intacta hasta que Iñaki Williams la superó en 2019.
Pero Carmelo nunca perdió el vínculo con sus orígenes. El 1 de noviembre de 1954, convertido ya en internacional, regresó a Urritxe para vivir una jornada difícil de imaginar hoy. La SD Amorebieta organizó un partido para homenajearle y, al mismo tiempo, inaugurar las importantes reformas realizadas en el campo durante los años anteriores. El rival elegido fue el Athletic.
Y Carmelo Cedrún jugó con el Amorebieta.
Bajo los palos azules se enfrentó a su propio equipo, un Athletic en el que figuraban algunos de los mejores futbolistas de su historia y que estaba capitaneado por el legendario Telmo Zarra. Aquel partido dejó una de las estampas más singulares de la historia de Urritxe: el portero del Athletic y de la selección española defendiendo de nuevo los colores del club desde el que había dado el salto al fútbol profesional.
Iribar portó en San Mamés la camiseta con el número 1 de Carmelo

Sesenta y cuatro años después, la historia volvió a juntarlos.
Antes del Athletic-Sevilla disputado el pasado 22 de agosto en San Mamés, el estadio guardó un minuto de silencio en memoria de Carmelo. Los jugadores rojiblancos lucieron brazaletes negros y, sobre el césped, Iribar portó la camiseta con el número 1 de Cedrún.
El hombre que un día había recogido su testigo bajo los palos sostenía ahora su camiseta ante San Mamés.
Una última imagen para cerrar una historia que había comenzado casi ochenta años antes, cuando un joven de Orobio se puso los guantes para defender la portería del Amorebieta en Urritxe.
