Este año Argentina ha sido el epicentro de la pelota vasca, y Lier Arrien e Ibai Erauzkin han partido desde Amorebieta. Ambos han tenido la oportunidad de estar con la Euskal Selekzioa, y destacan que ha sido una experiencia tan especial como inolvidable.
El campeonato ha supuesto un reto de gran nivel desde el principio. Tener que jugar 30 partidos en una sola semana supone una gran exigencia física y mental, en estos casos son los detalles más pequeños los que hacen la diferencia. La recuperación de un partido a otro ha sido una de las principales claves y el trabajo del fisioterapeuta que han tenido en el equipo ha sido clave para mantener el rendimiento.
Sin embargo, más allá de la competición, lo que más ha destacado ha sido el ambiente creado en Argentina. Dentro del campo han vivido una intensa rivalidad, pero siempre desde el respeto, mientras que fuera las relaciones entre selecciones se han reforzado. Especialmente destacable ha sido el apoyo de la comunidad vasca local, cuyos jugadores han tenido en todo momento la oportunidad de sentirse como en casa.
En cuanto a los resultados, la Euskal Selekzioa ha demostrado un gran nivel, con ocho medallas y siete finales. Para Lier e Ibai, sin embargo, ha sido una experiencia que va más allá de los resultados: la oportunidad de representar a su pueblo, al club y a todas las personas que les han acompañado en el camino.
Su momento más significativo ha sido el triunfo absoluto en categoría masculina. El título que se ha escapado hasta ahora lo han conquistado este año y eso da un valor especial al trabajo realizado y al esfuerzo de todo el equipo.
Por último, han destacado la unidad que se ha creado dentro del grupo. El ambiente y la colaboración entre chicos y chicas han hecho que la experiencia sea más enriquecedora. En pocos días han actuado como una gran familia, apoyándose y apoyándose mutuamente.
El salto de Zornotza al mundo no ha sido sólo un éxito deportivo; también ha sido una vivencia personal y colectiva profunda, y tanto Lier como Ibai han vuelto a casa reforzados aún más su vínculo con la pelota.
